El Instituto de Tecnología de Karlsruhe (KIT) ha estrenado su planta piloto que transforma madera y paja en gasolina. Este proceso de producción de biocombustible se denomina de segunda generación. A diferencia de otras plantas similares, es capaz de producir combustible apto para motores convencionales a través de restos de madera, paja y otros residuos no aptos para el consumo.Planta de obtención de biocombustible de segunda generación

El biocombustible de primera generación se obtiene de productos como la remolacha o el girasol, y presenta el problema de la competencia con la producción de productos para el consumo humano o animal. Se prevé que la planta pueda estar en funcionamiento en menos de un año y que de esta manera se convierta en la primera productora de biocombustible de segunda generación. Así, a mediados de 2014 podría empezar a producir a escala comercial.

El proceso de obtención del biocombustible se denomina Bioliq y consta de cuatro etapas. En la primera, los residuos forestales secos se recogen y se descomponen a altas temperaturas sin que tenga lugar una combustión, un proceso conocido como pirólisis. En esta fase, se consigue un líquido altamente energético parecido a un aceite, que luego se depura y se convierte en combustible líquido durante las tres fases siguientes. Durante el proceso, el número de gases contaminantes que se emiten en mínimo.

Los encargados de financiar esta planta, que tiene un coste de 22 millones de euros han sido el estado de Baden-Württemberg y la Unión Europea, que tienen pensado construir otras dos plantas piloto en los próximos dos años