El municipio de Figaredo, en Asturias, ha iniciado su plan para la explotación de los recursos forestales del entorno del pozo Figaredo, en Mieres, con el fin de poder comercializar la biomasa que se obtenga en estas labores. Antes de poner en marcha el proyecto se ha llevado a cabo un estudio de viabilidad del terreno y se han acondicionado las pistas de acceso. El siguiente paso es el talado de los árboles, su almacenamiento y secado y el astillado para vender el combustible vegetal.

En total, el proceso se llevará a dcabo en 18 hectáreas, sobre todo de especies frondosas como castaño, y se esperan obtener unas 3.700 toneladas de madera, que se convertirán en 3.000 toneladas de astilla para utilizar en calderas de biomasa. De esta forma se calcula que se podrían alimentar 24 comunidades de vecinos durante un año. La madera cortada se almacenarse en alguna de las instalaciones del pozo Figaredo para su secado y posteriormente se procedería al astillaje.

Buena parte de esa masa forestal está sobre las antiguas escombreras del pozo Figaredo, y se aprovechará también para obtener 1,2 millones de toneladas de estériles que se usarán como combustible en la central térmica de La Pereda, de la que es propietaria Hunosa. Esta centrál  térmica se alimentó durante más de diez años con los materiales que obtenía de la gran escombrera de Reicastro. Cuando agotó las reservas, comenzó a vaciar la escombrera de Villallana.