La piscina cubierta del Salto del Caballo, en Toledo, ha cambiado su caldera de gasoil por una de biomasa, lo que le permitirá ahorrar un 30% en la factura energética del Ayuntamiento. Además, las emisiones contaminantes del sistema serán de un 0%. Esta piscina es utilizada por 15.000 usuarios.

El Ayuntamiento ha invertido 250.000 euros que pretende amortizar en siete años. Se prevé que la vida útil del aparato sea de 20 años, por lo que las previsiones de ahorro son muy grandes. Además, se mantendrá la caldera de gasoil por si hiciese falta en un futuro.

Para Gabriel González, concejal de Gestión de los Servicios, «rebajar la factura es vital para el sostenimiento de los servicios y para que los toledanos no paguen más impuestos». Para el alcalde, la preocupación «modesta pero útilmente» del Ayuntamiento de ser más respetuosos con el medio ambiente es una acción que da ejemplo a los más pequeños.