El secadero de cereales Santiago de Grañén se ha introducido en el mundo de la biomasa con la fabricación de pellets de madera. A esta actividad ha añadido recientemente la comercialización de biomasa sin transformar, como astillas, cáscara de maíz o almendra e incluso huesos de aceituna.

Su presidente, Quitín Solano, dice que es un mercado al alza, nuevo, pero que se asienta poco a poco. La fabricación de este tipo de combustibles derivados de la madera les va bien, y ya venden sus sacos de 15 kgs en diferentes puntos del país, aunque están haciendo contactos internacionales. Entre sus clientes no solo se encuentran particulares y granjas, sino también muchas industrias que demandan cada día más esta energía alternativa.

El único inconveniente que tienen en la realización de su trabajo es la importante gestión que hay que llevar a cabo con motivo de la gran extensión de los montes de Aragón, donde puede aprovecharse mucho material para vender como combustible.

Si haber realizado una gran inversión, el secadero de Grañén ya ve rentabilizadas sus intalaciones, y ya ven la biomasa como un punto de trabajo estable dentro de su sector.