La empresa valenciana Ingelia invertirá 15 millones de euros en la construcción de 10 reactores con tecnología HTC (carbonización hidrotermal) con capacidad para transformar 75.000 toneladas de basura al año en biocarbón de uso energético e industrial.

En octubre firmó un acuerdo con la británica CPL Industriesa que exportará su tecnología. Ambas firmas invertirán 4,2 millones en tres plantas de producción en Valencia e Inglaterra.

Esta iniciativa forma parte del proyecto de investigación comunitario Newapp, con un presupuesto de 2,58 millones, en el que participan ocho centros de investigación y empresas de cuatro Estados miembros (Bélgica, Alemania, Dinamarca y España).

El proyecto pretende analizar las posibles aplicaciones de la tecnología HTC y su producción, que además de ser usada como combustible, "podría comercializarse también como carbón activado para el tratamiento de aguas (lodos de depuradora), para regenerar el suelo o como secuestrador de carbono", según Ingelia.

Ingelia apuesta por la concienciación siguiendo el modelo italiano. Según la emrpesa, "la basura no orgánica se recoge puerta a puerta en bolsas codificadas con chip y con un precio de 10 euros la bolsa que desincentiva a acumular demasiados restos no catalogadas y permite recoger la facción orgánica con una pureza superior al 96 por ciento".

Según datos de la Comisión Europea, la UE genera cada año entre 120 y 140 millones de toneladas de biomasa residual, procedente de restos agrícolas y residuos municipales, todos ellos con alto grado de humedad. El 67 por ciento de estos materiales se incineran o se almacenan en vertederos, con el impacto ambiental que ello conlleva, mientras que sólo un mínimo porcentaje es aprovechado en procesos de compostaje, digeridas anaeróbicamente o utilizadas como forraje para los animales.