Según el ingeniero de montes y vicepresidente de la Asociación Española de Biomasa, Marcos Martín, en Menorca “no hay problema de suministro, es más barato que el gasoil y mucho más saludable para el medio ambiente. En Menorca tenemos todos los ingredientes, ahora falta un cocinero”.

Así define la nueva política de impulso de la isla, que hasta ahora era incoherente, porque Menorca es una Reserva de la Biosfera y a pesar de eso se sigue utilizando energía perecedera. Según Martín, esto se produce por una falta de alineamiento de los sectores públicos.

La isla ya cuenta con un sistema parcial de generación de energía por biomasa, que en dos años ha alcanzado las 20.000 toneladas, y que actualmente se dedica principalmente a la exportación. Según Marcos Martín, esta es la asignatura pendiente de Menorca, pues utilizar la biomasa de forma local supondría un ahorro de 26.000 toneladas de CO2.

El experto considera que es crucial apostar por la gestión y el aprovechamiento sostenible de los terrenos forestales de la isla, para aumentar su eficiencia, ahorro y competitividad.

La utilización de biomasa en la isla supondría un ahorro de entre un 40% y un 70%, incluso para las familias, donde la biomasa está funcionando de forma clara. De hecho, el consumo de pellets se ha duplicado con respecto al año anterior, alcanzando las 180 toneladas.