La localidad de Briviesca, en Burgos es el escenario donde se ha puesto en marcha la segunda planta de biomasa por combustión de paja en España. La instalación es propiedad de la empresa Acciona y en ella participa el Ente Regional de la Energía (EREN) de la Comunidad de Castilla y León. El proyecto ha supuesto una inversión de 50 millones de euros, y ha contribuido a crear 100 empleos estables, además de los 300 que generó durante su construcción.

La planta tiene 16 megavatios de potencia y empleará 102.000 toneladas anuales de paja de cereal para producir 128 millones de kilovatios hora, dando suministro a 40.000 hogares. La combustión de paja genera una energía limpia, renovable y económica, además de evitar la emisión de 123.000 toneladas de dióxido de carbono y depurar la atmósfera con un efecto equivalente al de 6 millones de árboles haciendo la fotosíntesis.

La planta ayuda al sector de la agricultura de la zona porque ha firmado contratos a medio y largo plazo con más de 100 agricultores y 38 empresas de Castilla y León para que les suministren la materia prima.

Acciona ya posee otra planta de biomasa por combustión de paja, de 25 MW en Sangüesa (Navarra). Empezó a funcionar en 2002 y actualmente produce unos 200 millones de kilovatios hora al año, mediante la combustión de 160.000 toneladas de paja.