Portugal tiene 10,5 millones de habitantes pero es un gran productor de pellet. Cada año produce 850.000 toneladas a través de sus 16 plantas en funcionamiento. 700.000 t/año de las cuales se exportan para usos industriales, incluyendo 100.000 t/año que llegan a España. Aún así, el consumo nacional es bastante modesto, de tan sólo 150.000 t/año.

João Baetas, presidente de la Asociación Portuguesa del Pellet (ANPEB), asegura que “hasta el año pasado nos habíamos especializado en la exportación por barco a cliente industrial, si bien en la última campaña hemos visto cómo buena parte de la producción se ha acabado dirigiendo a clientes térmicos en España e Italia”. El mercado de exportación va a más y la demanda existente es mayor que la oferta. Para Baetas, el principal obstáculo para un desarrollo continuo del mercado son los lobbies de los combustibles fósiles, pero también la disponibilidad de materia prima. 

Desde el fabricante de chimeneas, estufas y calderas de pellets Albicalor se asegura que el mercado en Portugal aumenta cada año: “esperamos crecer en ventas un 20% durante 2014”.

Para Matos Sequeira, director de la planta Nicepellet, el mercado de la biomasa en toda la Península Ibérica aún debe evolucionar mucho porque “mientras que en Francia la penetración en la población de soluciones de calefacción con biomasa es de cerca del 15%, en Portugal y España no supera el 6%”.

“La energía renovable, en especial la calefacción por biomasa, no necesita de incentivos”, asegura Matos Sequeira. Los usuarios finales deben entender lo que es la calefacción por biomasa y sus ventajas para el ahorro energético en su casa y en su país. “El estado debería publicitar más los beneficios de la biomasa para los ciudadanos y para el país; de esta forma no serían necesarios otros incentivos”, afirma tajantemente el director ejecutivo de Solzaima.

 

Fuente: Econoticias.com